Irán advierte a Occidente que no se aproveche en Líbano

Irán dijo el viernes que los países occidentales no deberían aprovecharse de la devastadora explosión en Beirut la semana pasada para dictar sus políticas en Líbano.

Dos trabajadores miran a través de una ventana rota en el hospital de Saint George, que quedó muy dañado por la masiva explosión del 4 de agosto, en Beirut, Líbano, el 13 de agosto de 2020. / Foto: AP.

El canciller iraní Javad Zarif hizo declaraciones en Beirut mientras el ministro de defensa de Francia y un alto funcionario estadounidense estaban también en el país. La explosión del 4 de agosto en el puerto capitalino, resultado de la ignición de miles de toneladas de nitrato de amonio, mató a casi 170 personas, hirió a 6.000 y causó extensos daños en la capital.

El gobierno libanés renunció esta semana bajo presiones y grupos rivales están realizando consultas sobre el remplazo del primer ministro Hassan Diab.

El estallido aumentó la furia popular por la corrupción gubernamental y la incertidumbre política. Los líderes occidentales han dicho que enviarán ayuda directamente al pueblo libanés y que no inyectarán miles de millones de dólares al país antes de que ocurran importantes reformas.

La prensa local reportó que Estados Unidos quiere que el nuevo gobierno de Líbano excluya al poderoso grupo islamista Hezbollah, respaldado por Irán, al que Washington y sus aliados consderan una organización terrorista.

Zarif, tras reunirse con su contraparte libanés Charbel Wehbi, dijo que Teherán considera que “Líbano como gobierno y como pueblo debe decidir sobre el asunto. Ninguna pare extranjera debe aprovecharse de las condiciones catastróficas y las necesidades de Líbano para imponer dictados en favor de sus intereses”.

Describió como “inhumanos” presuntos esfuerzos de Estados Unidos de dictar e imponer un gobierno que deje fuera a importantes facciones políticas libanesas y mencionó la posibilidad de una cooperación entre Teherán y Beirut en los campos de reconstrucción y mejora del vapuleado sector de electricidad en el país.

Dijo que Líbano es “libre y soberano” y debería estar a cargo de la investigación de la explosión, “pero otras partes pueden ayudar y estamos dispuestos a ofrecer ayuda si se nos pide”.

En tanto, el presidente Michel Aoun se reunió el viernes con el subsecretario estadounidense de Estado para asuntos políticos David Hale, a quien dijo que la prioridad del nuevo gobierno será conducir reformas y combatir la corrupción, de acuerdo con la oficina de Aoun.

El jueves, Hale dijo que el FBI va a colaborar con investigadores libaneses y de otros países en la pesquisa de la explosión.

El viernes, la ONU dijo que la cifra de víctimas mortales de la explosión de la semana pasada en la capital de Líbano subió a cerca de 180 personas, con un estimado de 6.000 heridos y al menos 30 desaparecidos, dijo Naciones Unidas el viernes.

La explosión afectó a las operaciones en seis hospitales, frente a los tres iniciales, y dañó más de 20 clínicas en las partes de Beirut más golpeadas por el estallido, señaló la agencia de asuntos humanitarios de la ONU en un reporte.

“Una rápida evaluación preliminar dentro de un radio de 15 kilómetros de las explosiones ha revelado que, de 55 instalaciones médicas, solo la mitad están completamente operativas y alrededor del 40% han sufrido daños entre moderados y graves y necesitan rehabilitación”, agregó.

Todavía se desconoce qué causó el incendio del 4 de agosto que detonó cerca de 3.000 toneladas de nitrato de amonio almacenadas en el puerto de Beirut. Pero los documentos que han aparecido desde entonces muestran que miembros del gobierno y las autoridades de seguridad estaban al tanto de que los químicos estaban almacenados allí.

La explosión ha cambiado el perfil de la capital y forzó la renuncia del gobierno. El parlamento de Líbano aprobó el jueves la declaración de estado de emergencia para Beirut en su primera sesión desde la tragedia, y concedió amplios poderes al ejército en medio del creciente descontento popular y de la incertidumbre política.

Unas 120 escuelas, donde estudiaban 50.000 alumnos, sufrieron daños. Más de 1.000 de las casi 50.000 unidades residenciales presentaban daños graves, añadió el reporte de la ONU.

Entre los fallecidos había al menos 13 refugiados, de los cuales como mínimo dos eran palestinos, agregó el informe, que también apuntó que más de 170.000 departamentos sufrieron daños.

A pesar de los daños en los almacenes de grano del puerto, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU dijo que no se prevé que haya escasez de alimentos.

La explosión sacudió Beirut en medio de una paralizante crisis económica y financiera, y la ONU prevé que la población tenga dificultades para restaurar o arreglar sus hogares. Pero al menos el 55% de los inmuebles evaluados eran de alquiler, lo que podría facilitar que sus inquilinos se trasladen a otro lugar, añadió.

De acuerdo con el organismo internacional, el puerto de Beirut estaba operando al 30% de su capacidad y el de Trípoli, en el norte del país, al 70% . Esto está permitiendo que la comida y los bienes sigan fluyendo. El Programa Mundial de Alimentos está aportando suministro de harina de trigo y grano para tres meses.

La agencia dijo que está preocupada por un posible aumento de los contagios de coronavirus, especialmente porque el cumplimiento de la distancia social se relaja durante la ayuda voluntaria a los afectados por la explosión y las protestas contra el gobierno y la élite política.

 

Con información de The Associated Press.

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