¿Viajarías en un avión sin piloto?

En 1912, Sperry Corporation presentó su revolucionario sistema de piloto automático. Un sistema conectado a un giroscopio y a un indicador de altitud que permitía manipular el timón sin necesidad humana. El mecanismo se ofrecía como una solución al cansancio inevitable que proporcionan los vuelos más largos.

Desde entonces, la solución se transformó en norma. En realidad, la mayor parte del tiempo, la autoridad en la cabina prefiere el piloto automático para controlar la nave. A excepción del recorrido en la pista y el despegue, puede desarrollar todas las facetas.

¿Cómo funciona en realidad? El piloto automático se refiere a un conjunto de sistemas que automatizan las operaciones de un avión. Una compleja matriz informática le indica a su avión cómo volar, lo cual incluye la navegación, la altitud, la velocidad y el empuje del motor, que controla la fuerza con la que la nave se desplaza en el aire.

Cuando estos mecanismos se activan, el sistema aprovecha la misma tecnología GPS que se encuentra en un celular para brindar un plan de vuelo optimizado, lo cual permite que el piloto permanezca con las manos libres durante lo que dure el vuelo.

Entonces, ¿el piloto es innecesario? O, más bien, ¿podría un vuelo transcurrir sin nadie al mando? En los últimos días se dio a conocer una encuesta realizada por el banco UBS realiza entre 8.000 pasajeros. El relevamiento arrojó que el 54% rechazaría rotundamente viajar en un avión autónomo, más allá de que el pasaje fuera más barato.

UBS asegura los aviones no comandados repercutirían en un ahorro de 35 mil millones de dólares para los aerolíneas. Sobre todo porque reducirían el gasto de 31 mil millones que emplean en los pilotos, además de los cursos de capacitación (3 mil millones) y un ahorro menor en el combustible (mil millones).

Pese al rechazo inicial que demostró la encuesta, las estimaciones marcan que los aviones teledirigidos se convertirán en realidad en 2025 y que pasado 2030 se tendrán las primeros naves comerciales sin pilotos.

Sin embargo, más allá de la importancia del piloto automático, la presencia humana es indispensable. El piloto se encarga del monitoreo, del ajuste de los sistemas de navegación, de la comunicación con el control de tráfico y de la preparación de las fases de vuelo.

A su vez, están amparados por la ley. La reglamentación vigente en casi todo el mundo estipula “la regla de los cuatro ojos”. Siempre debe haber dos personas en la cabina en todo momento, por lo cual la posibilidad de vuelos autónomos se reduce aún más; una alternativa que solo el 17% está dispuesto a aceptar hoy.

 

Fuente: Infobae

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